'¡Vete de aquí!', dicen miles de egipcios a Mubarak

Por Agencia | Fuente: EFE | 2011-02-01

Miles de voces corean consignas en contra del presidente egipcio, Hosni Mubarak, y exigen su renuncia; la oposición espera que las protestas conduzcan al final del régimen

EL CAIRO, Egipto, feb. 1, 2011.- Quizás no haya alcanzado la meta del millón de personas que se habían propuesto los organizadores, pero la protesta pública que se desarrolló este martes en el centro de El Cairo contra el régimen de Hosni Mubarak ha sido multitudinaria, diversa y, sobre todo, unánime.

"¡Que se vaya, que se vaya!", gritaban continuamente más de cien mil personas reunidas en la plaza Tahrir de El Cairo, según fuentes de los servicios de seguridad, o cerca de dos millones, según los organizadores, cálculo este último muy superior de lo que pudo comprobar Efe.

La manifestación, apodada la "marcha del millón" de personas, representa un momento clave en el pulso entre Mubarak y los egipcios que se oponen a su régimen, que se prolonga desde hace treinta años y que, según los analistas, puede estar viviendo sus últimas horas.

"Toda esta gente de aquí sólo quiere el presidente Mubarak se vaya", declaró Nabil Mahmud Mohamed, de 48 años, que llegó a la plaza hacia las 06.00 hora local, (04.00 GMT), seis horas antes de la hora de la convocatoria, hacia el mediodía.

Los organizadores pretendían que la protesta de hoy se convirtiera en una fiesta, con música y espectáculos. Sólo se oyeron algunos tambores, pero para dar ritmo a los lemas que continuamente se repetían.

"¡Fuera!", "¡Basta ya!", "¡Vete de aquí!", eran los lemas más coreados, en una protesta con múltiples voces, sin una única tribuna, con gritos que se oían por todos los lados.

Según se recorría la plaza se escuchaban los lemas que coreaba alguien que llevaba un megáfono. En otros lugares era sencillamente un manifestante subido a una farola, en otras sobre una caseta. Los hombres coreaban lemas de mujeres, y viceversa.

De vez en cuando, el grito de "¡Fuera!" se dirigía al cielo, cuando se acercaba aún más el helicóptero de vigilancia que ha estado sobrevolando permanentemente la plaza.

El clamor sólo era interrumpido en algunos sectores cuando llegaba la hora de las oraciones.

Disciplinadamente, filas de hombres y algunas mujeres se colocaban mirando a La Meca para cumplir con el rito, arrodillándose sobre papeles de periódicos o las pancartas que llevaban, rodeados de manifestantes. Y cuando terminaban, de nuevo a gritar.

"Esperamos de la oposición y de los militares que si el presidente no escucha lo que todo el mundo dice, que al menos los militares lo escuchen y lo echen del poder", dijo a Efe un joven, Walid Audi, en castellano, pues había estudiado en España.

"Es una manifestación pacífica y todo el pueblo egipcio lo que pide es una sola cosa, que el presidente se vaya", insistió.

La protesta sólo estuvo organizada a la entrada. Había tres controles sucesivos, dos de ellos compartidos por convocantes de la protesta y militares, situados los unos junto a los otros, que controlaban la identidad y chequeaban el cuerpo en busca de armas.

El acceso por el que entró Efe, que partía de un puente situado sobre el Nilo, estaba custodiado por tres tanques y una tanqueta. Los cañones no apuntaban a la plaza, sino en dirección contraria.

Una vez pasados los cordones iniciales, la plaza se había convertido en una feria política, con unas pocas pancartas de gran tamaño, pero en la mayoría de los casos cartulinas individuales o cartones improvisados que llevaban los manifestantes, en árabe y algunas veces en inglés, dejando claro para qué estaban allí.

"El pueblo demanda el derrocamiento del régimen", decía la pancarta mayor, en inglés, sujetada desde dos farolas en plena plaza. También pudo verse un manifestante que portaba una cartulina con el perfil de un burro y, como cabeza, una foto de Mubarak.

Había jóvenes y viejos. Dentro de la plaza podían verse sacerdotes cristianos y profesores de la Universidad islámica de El Azhar, la más importante del mundo sunita.

Cuando llegó la hora del toque de queda, a las 15.00 hora local (13.00 GMT), la manifestación, en lugar de comenzar a perder gente, se fue nutriendo aún más con egipcios que llegaban a esa hora para compartir la experiencia.

Todo ello dentro de un gran espíritu de solidaridad. Algunos voluntarios se dedicaban a recoger basura y, como recompensa, recibían de vez en cuando un abrazo de agradecimiento. También se veía a gente repartiendo agua, galletas o dátiles.

La muchedumbre seguía en la plaza Tahrir según se acercaba la noche, con pocas intenciones de abandonar ese lugar, cuya conquista ha llevado muchas jornadas de protestas y ha causado la muerte de decenas de personas en distintos enfrentamientos anteriores con la policía.

"Si Mubarak no se va, tampoco nos iremos nosotros de aquí", prometió Hosan Ahmed, uno de los manifestantes.

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